martes, 14 de julio de 2015

Comentarios a la nota en The New Yorker

Finalmente salió a la luz la entrevista que le hicieron de la revista neoyorquina a la Presidenta. Es interesante ver como la propia Cristina la promocionaba y al final resultó ser una nota demoledora en donde queda muy mal parada.

El periodista estadounidense hizo varias acotaciones sobre la realidad política actual y reciente. Si bien en líneas generales se trata de un diagnóstico correcto hay algunas cosas que quisiera señalar.

Kirchner and her husband had long presented themselves as the moral censors of the country, leading an unprecedented effort to confront Argentina’s history of political violence. From 1976 until 1983, during a period dubbed the Dirty War, military dictators carried out a brutal campaign against suspected guerrillas and their sympathizers. The purge swept up students, professors, newspaper editors, and priests and nuns. Suspects were kidnapped, interrogated, and tortured, and many were flown over the Río de la Plata and thrown into the water. In this way, as many as thirty thousand Argentines were “disappeared.”
The military regime collapsed in 1983, following Argentina’s humiliating defeat in the Falklands War, but for decades the country’s civilian leaders largely refrained from investigating the crimes of the past. Each week, the mothers of people who had been disappeared gathered in front of the Presidential palace in silent protest. After Néstor Kirchner was elected, in 2003, he walked into the Naval Military College and demanded that portraits of the military leaders in the lobby be removed. On another occasion, standing before an assembly of officers, he announced, “I want to make it clear, as President of this nation, I am not afraid of you.” Some of the generals walked out. In 2005, Kirchner supported the repeal of two amnesty laws, and he instructed prosecutors to begin investigating.
Néstor and Cristina were young, colorful, and smart; former law-school sweethearts, they prompted comparison to Bill and Hillary Clinton. In 2007, Néstor announced that he would stand aside to allow Cristina, then a senator, to run for President. After taking office, Cristina presided over the convictions of hundreds of officers for murder and torture. “What Néstor began, Cristina continued,” Raúl Zaffaroni, a former justice of the supreme court, told me.

Si bien la descripción sobre la dictadura es correcta. Pero se equivoca al decir que los "líderes civiles del país mayormente se abstuvieron de investigar los crímenes del pasado" sin nombrar el importantísimos juicio a las juntas militares impulsado por el gobierno de Raúl Alfonsín en 1985. Considero que es una omisión muy grave y que puede prestar a confusión.

También es discutible decir que la guerra sucia comenzó en 1976, cuando la realidad indica que hubo secuestros y desapariciones durante los gobiernos de Perón y María Estela Martinez de Perón.

In confidential cables released by WikiLeaks, American diplomats noted Kirchner’s “aggressive demeanor” and her apparent obsession with her looks. She reportedly spent “thousands of dollars every year on the latest fashion and having silicone injections in her face and hair extensions to make her appear younger.” The media gave her the nickname Botox Queen, and Kirchner sometimes played along, telling interviewers, “I was born in makeup.” In 2012, she displayed a surgical scar in a press conference and explained, “You know how I can be with aesthetics”—a play on a Spanish term for plastic surgery. “Politics before aesthetics.”

Aunque esto puede decirse que es verdad, yo honestamente no recuerdo a ningún medio llamándola "reina del botox". Quien la llamó así fue el diario español El Mundo en febrero de 2009. Su frase "Yo nací maquillada" apareció en un artículo de La Nación de 2007. La frase con respecto a la estética está mal interpretada, ya que no se refería a cirugías, sino al hecho de aparecer luego de su cirugía mostrando su cicatriz.
Creo que en este apartado el periodista no se asesoró bien. Si es verdad que la Presidenta se caracteriza por sus vestidos y carteras ostentosas, además de que es innegable que en todos estos años se realizó cirugías. Pero esas frases citadas están fuera de contexto o se les da una importancia que realmente no tienen.

Néstor had taken office in the middle of an economic collapse, with more than half of all Argentines living in poverty. He chose an unorthodox strategy, emphasizing growth, even at the price of inflation, a devalued currency, and the risk of another collapse.

Si bien es verdad que la situación económica y social con la que se topa Kirchner en su momento de asunción era delicada la realidad es que Néstor asume en pleno proceso de reactivación motivado por su predecesor Eduardo Duhalde y el ministro de economía Roberto Lavagna (que Kirchner confirmó en su cargo).

Over time, Kirchner has grown more dictatorial and, according to muckraking reports, more corrupt.

Decir que Cristina es volvió más dictatorial con el tiempo es posible (si bien habría que aclarar a que se refiere, seguramente al avance sobre la justicia). Decir que se volvió más corrupta es inexacto, ya que las denuncias de corrupción acompañaron al gobierno kirchnerista desde el comienzo (Southern Winds, Skanska, la valija de Antonini Wilson, la bolsa de Felisa Miceli, malversación de fondos de Romina Picolotti, la mafia de los medicamentos, la ruta de la efedrina). Lo que si pasó en los últimos años fue el descubrimiento de grandes causas que tenían por detrás complejos entramados que involucraban a muchos ministerios y funcionarios, fundamentalmente la causa Ciccone, la ruta del Dinero K y la causa Hotesur, además de la denuncia de Nisman.

Over time, Kirchner has grown more dictatorial and, according to muckraking reports, more corrupt. The Clarin media empire, her greatest antagonist, has published a series of compelling (if not error-free) stories about the Kirchners’ dealings with businessmen, as well as the spectacular increase in their personal wealth during their time in office. After a series of confrontations with the press, Kirchner began to deprive some media institutions of state advertising.

De nuevo, el reparto discrecional de pauta oficial fue anterior al enfrentamiento con el Grupo Clarín. Editorial Perfil denunció al Gobierno por discriminación ante la Corte Suprema, la cual le dio la razón. En este entonces Clarín y el gobierno kirchnerista eran aliados.

The agreement with Iran was negotiated by Héctor Timerman, Kirchner’s Foreign Minister. Timerman is a paradoxical figure in Argentine public life: a Jew who describes himself as a “non-Zionist” and a sharp critic of the United States who lived for a decade in New York. Like many of Argentina’s leading political figures, Timerman was shaped by his experience in the Dirty War. He is the son of Jacobo Timerman, a prominent newspaper editor, who was detained in 1977 and tortured in a secret prison; his account of the ordeal, “Prisoner Without a Name, Cell Without a Number,” was an international best-seller. With his father in jail, Héctor Timerman fled to New York, where he lived in the West Village and helped found the human-rights organization Americas Watch.

Es menester no olvidar que Héctor Timerman fue director del diario La Tarde que antes y después del golpe hacía propaganda a favor de la guerra sucia.

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