Bien, terminó Argentina Debate, el primer debate presidencial de la Historia Argentina. Vamos con algunas conclusiones.
Macri: Intentó como siempre mostrarse como el líder de la oposición y tiró propuestas siempre ambiguas y generales. Es su estrategia y lo sabe bien, ya que con ella llegó hasta aquí. Se pudo ver su relación tirante con Massa, entre las ganas de aliarse y las chicanas.
Veredicto: Salió bien parado.
Massa: Siguió siendo la ametralladora de propuestas y clichés. Intentó casi siempre ser pacifista, pero no pudo evitar tirar chicanas a Macri. El debate le sirvió para lavar su imagen y desterrar las ideas del "pacto Massa-Scioli" del que hablaba el macrismo.
Veredicto: Salió bien parado.
Stolbízer: Su imagen cambió. Dejó de ser la candidata tranquila y amable para ser enérgica y denunciante. Eso también se tradujo en la manera de plantear sus propuestas.
Veredicto: Salió bien parada (y probablemente se traduzca en subir en las encuestas).
Rodríguez Saa: Dejó una imagen pobre. Se mostró lento y podría decirse que incluso anacrónico. No pareciera haber mejorado sus números.
Veredicto: Salió mal parado.
Del Caño: Su estilo confrontativo contra todas las fuerzas políticas probablemente no le servirá para sumar muchos más votos, pero si para darse a conocer como nuevo referente de la izquierda en Argentina.
Veredicto: Salió bien parado.
El debate en sí: Estuvo bien organizado en líneas generales. Sin embargo, como crítica constructiva, creo que las preguntas debieron estar en manos de los periodistas y no de los otros candidatos, para evitar las chicanas innecesarias. También podría aplicarse la realización de dos debates televisados en diferentes universidades.
Scioli: Vergonzosa su ausencia. Pero lamentablemente no va a influir mucho en las elecciones. La ciudadanía debería castigar su falta.
Terrible cisne negro
apareció en la campaña. El escándalo por las contrataciones de Niembro apareció
en el escenario político y las campañas se tiñeron de un clima de permanente
denuncia.
El oficialismo, que
lleva como candidatos diputados a Julio De Vido (presente en prácticamente
todos los escándalos de corrupción de estos últimos doce años) o Máximo
Kirchner (imputado por Hotesur) o como candidato a Gobernador a Aníbal
Fernández (que todavía tiene que explicar su vinculación con la mafia de la
efedrina), cree tener autoridad moral para señalar con el dedo a Macri. Y del
otro lado, desde el macrismo, van a la defensiva, agitando el fantasma de la
“campaña sucia” sin explicar nada. Dejan que las denuncias en su contra se
acumulen. A pesar de que referentes del periodismo como Lanata o Longobardi
hayan expresado sus dudas con el tema e incluso le hayan pedido la renuncia a
su candidatura al periodista deportivo, el macrismo sigue defendiendo (aunque
es indefendible) a Niembro.
Si esto va a influir
en las elecciones de octubre o no se verá con el tiempo. Pero considero que hay
algo positivo en todo esto. Y para esto quiero remitirme al 2003.
Cuando Kirchner sale
segundo en las presidenciales todo conducía a una victoria aplastante en la
segunda vuelta. Esas fueron las razones de la renuncia de Menem. Pero en ese
momento a nadie le preocupaba quién era Kirchner, que había hecho o que habían
hecho sus candidatos. La urgencia de sepultar políticamente al menemismo fue
más urgente –valga la redundancia– que el deber ciudadano de investigar a sus
candidatos.
En este caso estamos
ante un escenario parecido. La urgencia de terminar por el kirchnerismo lleva a
una gran parte del electorado a votar por Macri. Una decisión que por cierto es
respetable.
Pero así como la
intención es darle el poder a Macri para sacar al kirchnerismo del poder
también eso supone una gran responsabilidad en la ciudadanía. Si ya se saben
estos negociados del macrismo es entonces necesario exigirles mayor
transparencia y, en caso que lleguen al poder, controlarlos más de cerca. Si
dicen ser el cambio entonces que lo demuestren.
Que a pocas semanas
de la elección este dato salga a la luz (aunque no es ni por asomo el único
caso) probablemente influya en las encuestas, si bien en lo personal pienso que
no (si el menemismo con toda la corrupción que se sabía fue reelecto en el 95 o
Cristina fue reelecta en el 2011). Pero más allá de eso sirve para no endiosar
a Macri ni darle un cheque en blanco. Para prestar atención a la hora de votar
y una vez que haya ganado, si es que gana, a cuáles serán sus pasos. No darle
la misma vía libre que se le dio al kirchnerismo ignorando sus falencias.
Aprender,
de una vez, que la democracia no es sólo elegir gobernantes, sino exigirles que
rindan cuentas a sus juramentos. Lo mismo que deberían estar haciendo los
porteños ahora. Y lo mismo que debería estar haciendo Macri y su gente ahora:
Dando explicaciones y pidiendo renuncias a quienes corresponda para demostrar
que realmente quieren cambiar algo. ACTUALIZACIÓN 17/09: Finalmente Niembro renunció, al igual que lo había hecho su socio Mezza hace unos días. Esperemos que esto no quede en la nada.
El kirchnerismo nos
llama a votar por la fórmula Scioli-Zannini para no volver a los 90 y continuar con el modelo.
Esa
fórmula la conforman Daniel Scioli, el motonauta devenido en Diputado por el
menemismo que se paseaba por los medios defendiendo la re-reelección. Durante
el gobierno de De la Rúa Scioli aparecía como uno de los mayores referentes del
menemismo porteño, siendo invitado al casamiento Menem-Bolocco y liderando la
lista de Diputados del PJ de la Capital que en aquel entonces iba aliado al
partido de Cavallo. Luego, durante la vorágine de fin de año, Scioli tuvo lugar
para ocupar cargos durante los gobiernos de Rodríguez Saa y Duhalde.
Y el segundo en la
lista es Carlos Zannini, un eterno funcionario provincial santacruceño que
acompañó la gestión de Kirchner desde que era Intendente de Río Gallegos en
1987 y posteriormente su gobernación entre 1991 y 2003. Por aquellos años,
cuando Kirchner era considerado un seguidor de Cavallo, cuando Kirchner daba
discursos al lado de Menem prometiéndole acompañar su “profundo proceso de
transformación”, cuando el propio Kirchner viajaba el Congreso Nacional para
festejar la privatización de YPF, cuando un par de años más tarde Kirchner se
postulara para Gobernador compartiendo la boleta con la fórmula presidencial Menem-Ruckauf,
en medio de todo eso Zannini acompañaba como un fiel compañero de ruta.
Como dije antes,
votar esta fórmula nos garantiza no volver a los ’90. Nos propone algo más
acotado: Volver a los 2000. Por eso Scioli cuenta con un referente económico de
la talla de Miguel Bein, que fue viceministro de Economía de José Luis Machinea
y que durante el 2001, ya apartado de su cargo, fue un asesor del ministro
Cavallo, a quien defendía públicamente en los medios. Y también con un
referente como Mario Blejer, que luego de una década de servicios fieles como
empleado del FMI y el BM en los ’90 fue recompensado con el cargo de
Vicepresidente del BCRA durante el gobierno de De la Rúa.
Precisamente para no
volver a los 90 es que Scioli ocupó sus ministerios de personajes que nada
tenían que ver con esa época.
Como Alberto Pérez,
que durante la década menemista fue Secretario General de la JP. Como Cristina
Álvarez Rodríguez, que además de ser la sobrina nieta de Evita fue funcionaria
de Ruckauf en Provincia. Como Ricardo Casal, quien ocupó cargos en los
gobiernos de Cafiero, Duhalde, Ruckauf y Solá. Como Alejandro Granados,
histórico caudillo de Ezeiza, intendente desde 1995, con antecedentes que
incluyen matar ladrones a tiros y jugar picaditos con Duhalde y Menem. Como
Jorge Telerman, embajador en Cuba por el menemismo, candidato a Diputado por la
capital por el duhaldismo y posteriormente Vicejefe de Gobierno de Aníbal
Ibarra (lo que se dice, un tipo versátil). Como Gustavo Marangoni, funcionario
de Menem a principios de los ’90 y posteriormente empleado de Scioli en el
Congreso mientras el ex motonauta era un acérrimo menemista. Como Santiago
Montoya, que trabajó en el Ministerio de Economía en los ’90 cuando Cavallo era
Ministro, encargado de gestionar los préstamos del BID y el BM.
No hay duda alguna:
La continuidad está asegurada.
Luego de la muerte
del niño qom Oscar Sánchez el gobernador Capitanich tuvo que salir a hablar. Y
más allá de la perorata de siempre de “si no estuviéramos nosotros hubieran
muerto más” el Coqui dio una cifra que es mucho más que interesante para
analizar.
Dijo que en los
últimos años casos debió lidiar con 1873 muertes de niños por causas vinculadas
a la pobreza. Una cifra sin duda aterradora.
Ahora bien,
supongamos que efectivamente la cifra es tal como la plantea él. Hagamos un
simple cálculo. 1873 dividido 4 es igual a 468,25. Es decir, bajo sus años de
segundo gobierno interrumpidos por su Jefatura de Gabinete en Chaco murieron
más de 460 niños al año. Eso es más de 1 por día (exactamente 1,28).
Recordemos otra vez
que hablamos de una sola provincia de tantas. Hay problemáticas similares en
otras provincias, incluso dentro del GBA. No solo por la desnutrición o la
pobreza, también está presente la ausencia del Estado en los centros de salud o
los centros de educación que dejan pasar este problema. Y recordemos que
hablamos otra vez de las cifras oficiales dichas por un Gobernador
kirchnerista, por lo cual probablemente la cifra sea más grande.
Aquí tenemos entonces
ante nuestros ojos al kirchnerismo mostrando su verdadera faceta. Un modelo que
deja morir a un niño pobre por día en una sola provincia.
Cuando se habla de
los desaparecidos suele decirse que no importa si fueron 10.000 o 30.000, un
solo desaparecido es demasiado. En este caso la lógica es la misma: Un solo
niño muerto por desnutrición es demasiado. Esa es la verdadera falencia
cultural.
Si, sé lo que es y lo que hace el macrismo. Sé de los contratos millonarios a empresarios amigos, del cual el de Niembro es apenas la punta del iceberg. Sé de la UCEP, de las escuchas y de la represión en el Borda. Se del vaciamiento de los hospitales porteños. Sé de los referentes económicos del PRO que vienen del menemismo y el cavallismo. Todo eso lo sé. Y me repugna.
Pero también sé que el kirchnerismo hace todo lo mismo y más. Y también sé que los kirchneristas no tienen la menor autoridad moral para señalar con el dedo a los macristas por estos temas.
Entonces ¿ambos son igual de malos? Podría decirse, en líneas generales, que si. Entonces ¿da lo mismo que gane cualquiera de los dos? En lo personal pienso que no. Creo que hay tres motivos que justifican pensar que una victoria del macrismo sea preferible a una del sciolismo continuidad del kirchnerismo.
El primero de ellos es el impresionante poder que consiguió a lo largo de los años el kirchnerismo. Ocupando todas las dependencias del Estado con funcionarios adictos, utilizando al Congreso como simple escribanía y abusando de sus jueces y fiscales amigos. Seguir dándole poder a este movimiento resultará nocivo. Es seguir alimentando un monstruo. Un período al menos sin que ocupen el Estado servirá para oxigenar esta situación.
El segundo también es del tipo político. Bien es sabido que el kirchnerismo cuenta con gobernadores e intendentes feudales y antidemocráticos como aliados. Desde el Ejecutivo Nacional se ayuda a que estos personajes permanezcan en el poder. Un Ejecutivo diferente que ha apoyado en los últimos años a todas esas fuerzas que intentaron combatir a esos impresentables sería un un importante incentivo.
Y el tercer es del orden económico. Digamos las cosas como son: Gane Scioli o gane Macri (o gane Massa) la devaluación y el ajuste son inevitables. El enorme festival de gasto público y el sosten artificial del consumo que hizo este Gobierno ya son insostenibles. La diferencia radica solo en el grado de progresividad que Scioli o Macri (o Massa) elijan.
Sin embargo, la victoria de Macri trae algunas ventajas. Por empezar, un hecho ineludible: Macri es un candidato bien visto por los mercados, incluso los mercados internacionales. Y por más anti-imperialista o revolucionario que uno sea la realidad marca que no se puede vivir enemistado con los dueños de la manija. Por otro lado, es más seguro que Macri termine con tanto derroche en subsidios innecesarios y ministerios y secretarías fantasma creadas ad hoc por la Cámpora.
¿Por qué Macri y no otro opositor? Muy sencillo: No hay otro. Massa no llega y mucho menos los demás candidatos. Si el principal opositor fuera Massa o algún otro yo llamaría a votar por Massa o por ese otro. La urgencia viene por sacar a los que están ahora del poder. ¿Acaso en el 2003 no era preferible vota a Kirchner en el eventual ballotage antes que a Menem? Bueno, estamos ante una situación similar.
Por estos motivos considero que el apoyo crítico a la fórmula Macri-Michetti sin dejar de ser opositor a ellos, sin ocultar críticas y sabiendo las limitaciones de ese apoyo es lo más saludable para sanear el país.
Las recientes PASO con boletas que en algunos casos superaron el metro de largo y las más recientes elecciones problemáticas en Tucumán volvieron a poner en discusión la metodología del voto. Da la sensación que el método actual basado en boletas partidarios está obsoleto.
Y en honor la verdad, lo está. Este sistema permite el robo de boletas, lleva a boletas de extensiones enormes, dificulta el votar por distintos cargos de distintos partidos (corte de boleta) y favorece el clientelismo.
Prácticamente todo el arco político coincide en una modernización. Esta adquiere dos formas: Voto electrónico o boleta única de papel.
Voto electrónico
Básicamente podemos llamar voto electrónico a todo aquel que se emite por medio de una computadora que en su memoria almacena todos los votos registrados. Algo así, digamos:
No hay que ser muy inteligente para darse cuenta de todos los problemas que esto acarrea: No se asegura la fiscalización ni un recuento efectivo, no se asegura tampoco el secreto del voto y además este sistema puede resultar vulnerable o ser hackeado. Se quiebra aquí una de las bases de todo sistema democrático: La capacidad de los ciudadanos de auditar el proceso electoral.
Alemania decretó en 2009 que este sistema era inconstitucional. Por aquellos mismos años Finlandia, Irlanda, Holanda y el Reino Unido decretaron cosas similares, volviendo a la metodología tradicional con papel.
Boleta única electrónica
Desde las elecciones en la CABA de este año la compañía informática MSA trajo esta novedad, que ya había sido usada en Salta: Un voto que es impreso por medio de una computadora, en donde se imprimen las distintas categorías en una boleta con un chip. Por medio de ese chip los votos se auditan rápidamente, siendo escaneados por la máquina de votación.
Si bien el sistema se presentó como una panacea y los funcionarios del gobierno capitalino vienen haciendo propaganda, en lo personal no me termina de convencer. Las razones son:
_El sistema permite votar en blanco, pero no anular.
_Las boletas tienen un chip único cada una. Por más que digan que no es posible usarlo para identificar a nadie no deja de ser un riesgo.
_La rapidez del recuento puede no ser tal. En caso de que haya votos escaneados que no pueden ser leídos por razones técnicas se debe hacer entonces otro recuento leyendo cada boleta. Amén de que ese escaneo puede tener errores que lleven a contar más de un voto por boleta (ver).
_Lejos de ser la máquina para votar "una impresora boba" realmente se trata de una computadora común y corrientes por puertos USB y placa de red Ethernet (ver).
_Estas máquinas de MSA cuentan con dos software, uno de los cuales no ha sido auditado y que potencialmente puede almacenar información (ver).
_Es muy sencillo acceder al sistema de cada una de estas "impresoras", por lo que no estamos frente a un sistema seguro (ver). Se filtraron también claves de seguridad que podían incidir en el escrutinio (ver).
_En el caso salteño se dio el caso de que había votos de las boletas que podían ser modificados utilizando un smartphone (ver).
_Al igual que con la metodología anterior, estas computadoras no están exentas de colgarse o distintos problemas técnicos.
¿Qué se puede decir entonces del sistema de boleta única electrónica, o voto electrónico edulcorado? Básicamente que no es seguro y que muchas partes de sus falencias permanecen ocultas.
En lo personal desapruebo toda metodología electoral que cuente con "aparatos" mediadores (sean computadoras o microchips), máxime si salen de una empresa privada. Son mecanismos que separan al voto del control ciudadano en vez de acercarlo al mismo.
Aún así ¿descarto totalmente que se pueda votar en algún momento con una impresora que saque boletas sin microchips? No, habría que verlo en el futuro. Pero este método en especial utilizado en Salta y Capital no cumple esas características.
Boleta única en papel
En pocas palabras: Una hoja de papel con todos los candidatos. Cada persona marca con una lapicera o marcador la opción que le parece correcta, sea tildando un cuadro en blanco o rodeándola con un círculo.
Esta metodología cuenta con la ventaja de eliminar el faltante o el reparto de boletas. También puede eliminar la necesidad de usar boletas largas, ya que si hay muchas listas se pueden implementar distintas boletas grandes para los distintos cargos para ser insertados en distintas urnas.
A diferencia de la "boleta única electrónica" existe la posibilidad tanto de votar en blanco como de anular (al marcar varias opciones para el mismo cargo). También puede resultar en un costo económico menor.
¿Descartar totalmente la informática?
Por supuesto que no. Un mecanismo que puede implementarse incluso bajo el sistema actual de voto es el registro en tiempo real de los telegramas. Publicar cada uno, tanto los resultados como la imagen escaneada, durante el mismo recuento. De esta manera los ciudadanos podrán seguir el recuento y el proceso electoral sería más transparente.
Conclusiones
_El sistema actual debe cambiarse.
_El sistema Vot.Ar ("boleta única electrónica") resulta vulnerable y poco fiable. Por el momento no debe implementarse.
_La boleta única en papel resulta hasta ahora la metodología más confiable y menos vulnerable. Su implementación también es sencilla.
_Más allá de la forma de emitir el voto, la publicación en tiempo real de los resultados enviados por las mesas es otra manera de controlar el acto eleccionario. Gracias a Javier Smaldone (@mis2centavos) por toda la información aportada.
Vamos con algunas reflexiones sobre las PASO de ayer 1) No hay dudas que Scioli no es Cristina. Sin su carisma y capacidad de mando se pasó de un 50% a menos de 40% 2) ¿Es una victoria para el kirchnerismo? Podría decirse que sí. Están a menos de 2 puntos de la victoria en primera vuelta 3) Y el FPV todavía conserva a la gallina de los huevos de oro, es decir, la Provincia, más específicamente la Matanza 4) Pero no deja de ser una victoria ajustada, que demuestra que el sciolismo puede ser una evolución del kirchnerismo, pero no es lo mismo 5) Lo de Macri puede considerarse un empate. Ganó su interna, se mostró como el principal opositor. Pero no le alcanza (hasta ahora) 6) Aunque es meritorio, el PRO solo no puede llegar a ningún lado. Y a estas horas debe estar lamentándose por no acordar con Massa 7) Massa ocupa un digno tercer puesto, pero no tiene chances. Y sus votos (de él y de De la Sota) no es seguro que vayan a Macri 8) En estos meses Macri y Scioli tendrán que trabajar para conseguir el voto apartidario (independiente) 9) El triunfo de Scioli en octubre ya se da por descontado. La cuestión sobre el ballotage o no será el dilema 10) Depende por un lado de que Scioli no suba, por otro lado que Macri se mantenga o suba 11) Macri puede sumar más puntos, pero parece difícil que Scioli baje del porcentaje actual. Aunque de acá a octubre puede pasar de todo 12) Massa, en tanto, será el as en la manga de Macri en un eventual ballotage 13) De acá a las elecciones Macri y Massa pueden negociar, pero es difícil que pase, teniendo en cuenta los antecedentes 14) En Provincia es muy meritorio lo de Vidal, pero ¿tiene chances? Yo creo que no. El voto K anti-Aníbal no irá a parar a Cambiemos 15) La única que le queda a Vidal es absorber el voto de Solá y de todos los anti-K. Lo cual parece una tarea difícil 16) Sostengo lo mismo que con Macri y Massa: Vidal y Solá pueden hacer acuerdos, pero va a ser difícil 17) Por acuerdos entiéndase que uno se baje para apoyar al otro 18) En síntesis: Este resultado es muy probable que se repita en octubre. Quien tiene más trabajo que hacer es Cambiemos. 19) En Provincia en cambio la cosa se más difícil. Pero por lo menos el PRO ya se asentó en un territorio que siempre le fue esquivo 20) Nos vemos en octubre